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Recuerda morena represión estudiantil del 7 de abril

El diputado César Ismael Guerrero Alarcón, integrante del Grupo Parlamentario de morena, honró este jueves en el marco de la sesión ordinaria la memoria de los estudiantes Juan de Dios Quiñónez Domínguez y María Isabel Landeros Avilés, asesinados durante las represiones del movimiento estudiantil de 1972, y aseguró que la trasformación que se vive en el país no se explicaría sin la lucha y el ejemplo, de los movimientos estudiantiles de 1968 en la Ciudad de México y de 1972 en Sinaloa.


El diputado expresó que ser joven es sinónimo de cambio, progreso y futuro; son quienes enfrentan los desafíos y crean un espacio para el desarrollo pleno del futuro; pues convierten problemas en soluciones y son el motor impulsor de las sociedades.


“Los jóvenes sin dejar de ser el futuro de nuestro país, somos también el presente y uno de los principales agentes de cambio en la sociedad y progreso. Tenemos gran incidencia en el desarrollo económico. En esta etapa de nuestras vidas desarrollamos un gran conjunto de relaciones sociales y gran formación de personalidad que nos define como nueva generación. Lo que hagamos en el futuro depende de cómo pensemos y actuemos hoy”, aseguró el legislador.


El diputado César Ismael Guerrero, observó que en este contexto, es importante hacer memoria y referendo a una fecha como el 7 de abril, y añadió que el grupo parlamentario de Morena honra de esta manera la memoria de quienes lucharon y que lamentablemente perdieron la vida.


Relató que la mañana del 7 de abril de 1972 en la esquina de las calles Ángel Flores y Riva Palacio en Culiacán, individuos armados increparon a estudiantes de la preparatoria Central, de Trabajo Social y Enfermería; quienes organizaban una marcha de protesta, reuniéndose frente al Edificio Central de la UAS.


Añadió que de los gritos pasaron a las agresiones, las pedradas y las balas, lo que provocó la muerte del joven Juan de Dios Quiñónez de apenas 19 años de edad, y la joven María Isabel Landeros Avilés de 16 años, quién fue alcanzada por los disparos junto al barandal principal del Edificio Central y falleció cuando era trasladada para recibir atención médica.


“Toda esa noche se velaron los cuerpos en la Universidad, La muerte de los dos estudiantes obligó al rector Gonzalo Armienta Calderón a renunciar esa misma tarde y salir de la UAS salpicado de sangre”, manifestó César Ismael Guerrero Alarcón.


El Congreso del Estado procedió a legislar la nueva Ley Orgánica de la Universidad, la cual contenía las demandas estudiantiles y que fue aprobada 3 días después. Así, con una nueva reforma, la desaparición de la Junta de Gobierno y la creación del Consejo Universitario como máxima autoridad, se reiniciaron las actividades académicas.


“Por la lucha de estos jóvenes contra la imposición y el autoritarismo, los jóvenes de hoy están convocados a jugar un papel superior, asistir al relevo generacional en actitud histórica, con visión de Estado en la perspectiva de la política humanista. El viento animal del porvenir, late, pervive, lucha por México y en este viento está presente maria Isabel y Juan de Dios, el 07 de abril no se olvida”, expresó el diputado.


Participó también José Manuel Luque, quién destacó que no se trata sólo de honrar el recuerdo de los jóvenes asesinados por el régimen, si no se reconocer que estos hechos formaron parte de la historia de la democratización de Sinaloa,


“La lucha y el sacrificio de estos estudiantes asesinados por el régimen, cambió la forma de acceder al poder. Para Sinaloa, puedo asegurar que este evento tuvo un peso similar al que tuvo el movimiento estudiantil y la represión de 1968 en la ciudad de México. Es decir, detonó un movimiento dentro de la Universidad Autónoma de Sinaloa que se extendió a la sociedad, en reproche a la represión que terminó con la vida de estos jóvenes”, observó el diputado morenista.


“Después, debido a la desesperación del Gobierno por recuperar algo de la legitimidad que perdió tras esta brutal represión, se inició un proceso de democratización primero con las reformas políticas de 1973 y 1974 que no tuvieron efecto, luego las reforma de 1979-1980 que abrió el sistema, reconoció a actores antes excluidos por el régimen, y permitió finalmente que iniciara un proceso de incorporación. En 1980 por primera vez se tuvo una representación plural en este Congreso, y hoy podemos decir que quienes hoy conformamos la mayoría somos los herederos de esa tradición y de ese movimiento”, concluyó José Manuel Luque.





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